
Por si fuera poco, el año pasado nos buscamos un preparador para las oposiciones a secundaria y los dos nos estudiamos los mismos temas (bueno, ella uno más que yo), y ambos aprobamos las oposiciones, pero ella sacó un 9 y yo un 7 y a partir de ahí todo fue diferente. Hay que ver cómo dos simples números pueden cambiar la vida de dos personas. Ella por supuesto tiene plaza en un Instituto de la Región y es y será profesora hasta que se jubile, y yo ahora simplemente tengo que esperar.
El caso es que si antes me sentía solo, ahora sé que estoy solo y además me siento vacío.
Me explico, hemos pasado toda una vida juntos, hemos reído, hemos llorado, hemos convivido, jugado, gritado, y mil cosas más y siempre el uno con el otro. Ella tiene novio desde hace 10 años y él nunca ha sido un problema para seguir siendo amigos, es más, yo con él me he llevado siempre bien, incluso hemos pasado cuatro años conviviendo en un piso de estudiantes en Murcia, pero esta tarde he tenido una sensación muy rara:
Mi pueblo, las 7 de la tarde, plena zona de fiesta, los pubs a reventar (porque es Nochebuena) y cuando llego al lugar donde estaba mi amiga con otras amigas suyas, se me acerca toda emocionada y me dice: “mi novio me acaba de pedir matrimonio y yo le he dicho que sí, ¡¡tío, que me caso!!”.
Yo en ese momento no sabía cómo reaccionar, no sabía si reír o llorar o gritar o abrazarla o yo qué sé. Pero mi reacción ha sido de alegría, me he alegrado muchíiiiiiiisimo por ella. ¿Sabéis esa sensación de querer para una persona todo lo bueno que pueda pasarle? Pues eso es lo que yo siento por ella, si fuera por mí, a ella todo lo que le pasara de ahora en adelante sería bueno (porque se lo merece).
Pero esa sensación de alegría por ella, después, en mi casa se ha vuelto contra mí, me ha entrado un bajón del 15. No es tristeza, ni envidia, ni nada de eso, es simplemente que siento que todo el mundo gira mientras yo sigo aquí parado, y ahora que no la tengo a ella conmigo, a mi lado (porque está trabajando a unos 100 kilómetros de mí) es cuando me he dado cuenta.
Su vida ha dado un giro de 180º porque hace unos meses lo único que ella tenía era a su pareja, pero ahora tiene a su pareja, un trabajo fijo, un piso, un coche, dinero, una futura boda… y yo… ¿qué tengo yo? Nunca he tenido una pareja que me apoye cuando lo he necesitado, ni un piso propio al que poder irme para desconectar, ni dinero suficiente para independizarme, ni siquiera un buen trabajo y eso de la boda… jajajaja, me da hasta risa pensar en casarme, porque simplemente, no lo veo.
El caso es que sus padres se quedan sin su hija y yo (por mucho que intente engañarme a mí mismo) me quedo sin mi amiga. Sí, ya sé que no se ha muerto, ni ha desaparecido del mapa, pero por más que yo quiera… las cosas ya nunca serán como antes, y eso por mucho que quiera disimularlo… DUELE.











