Mira que le he dado vueltas y más vueltas, y creo que ahora, después de mucho tiempo he decidido lo que quiero ser de mayor. Sí, ya sé que puede parecer un poco tarde para decidirlo, pero conozco a gente que se muere sin saberlo, así que… no es tan tarde como os puede parecer.
El caso es que ahora tengo la sensación de haber perdido el tiempo, porque tanto estudiar filología y tanto estudiar periodismo para acabar por no ejercer ninguna de las dos carreras.
Lo de filología no pintaba nada mal, profesor de lengua y literatura (¡¡guauuuuu!!), trabajar quince o veinte horas semanales, sólo por las mañanas y con un buen sueldo… ¿quién diría que no a un trabajo así? Pues yo ¿quién si no?
Lo de periodista… es menos tentador, tienes un horario mucho menos definido, cuantas más fiestas haya, más trabajo tienes y si eres de sucesos… puff, para qué quieres más, tienes que estar al pie del cañón las 24 horas al día, porque los accidentes y demás no van a esperar a que a ti te venga bien de hora. Estaría un poco feo decir: “no es que no me interesen los 15 muertos del accidente de tráfico, es que como es muy temprano, dile a los de las ambulancias que se esperen a que me duche y me afeite que enseguida voy”.
A cambio el periodismo te ofrece muchas otras cosas, por ejemplo, no es tan rutinario como otros trabajos, no llegas a un despacho a ver siempre a la misma gente, con el mismo trabajo por delante, ves a mucha gente, hablas con muchas personas… cada día es un mundo, hoy puedes estar cubriendo un accidente, mañana una rueda de prensa, y el mes siguiente ¿Quién sabe?
El caso es que esta mañana, mientras estaba en mi habitación escuchando música, he llegado a la conclusión de que cuando sea mayor, lo que realmente quiero es… volver a ser un niño. ¡¡¡Sí!!! Quiero cerrar los ojos, contar hasta diez y al volver a abrirlos haber perdido 20 o 25 años. Lo había pensado muchas veces y ahora sé que cambiaría sin lugar a dudas los años (muchos o pocos) que me quedaran por vivir por volver a revivir los años que han pasado.
Quiero descrecer, quiero deshacerme mayor, no me interesa seguir hacia delante, quiero rebobinar, pulsar el “stop”, después el “rewind” y finalmente darle a “start”, no puede ser tan difícil, ¿no? Si hay gente en el mundo que se congela para no morir nunca, y hay personas que son capaces de cambiarse el color de la piel… ¿por qué no puedo yo dar marcha atrás y empezar desde el principio?
Es cuestión de elecciones, y yo no quiero pasarme la vida eligiendo entre una novia rubia o morena, guapa o fea, gorda o delgada, en cambio prefiero volver a morderme las uñas por no saber qué elegir, si Phoskitos o Tigretones, un bocata de Nocilla o un Bollicao.
Se acabó lo de ahorrar para pagar la hipoteca, a partir de ahora quiero echar marcha atrás para ahorrar y comprarme las estampas de los Caballeros del Zodiaco. Tampoco quiero volver a jugarme la vida conduciendo un coche o una moto, prefiero seguir jugando con mi Scalextric, que es más seguro y más barato.
Además, echo de menos muchas cosas de antes, por eso quiero volver a vivirlas: el colegio, los amigos, las amigas, los viajes de estudios, los juegos, los juguetes, las Navidades con ilusión, la familia unida, no comerme la cabeza, no sentirme diferente, tener ganas de vivir… no sé, todas esas cosas que ya casi no recuerdo y que me gustaría revivir.
El caso es que ya lo he decidido, así que si a partir de ahora veis que no vuelvo por aquí es porque seré demasiado pequeño para coger un ordenador, conectarme a Blogger y subir mis comentarios, espero que lo entendáis.
P.D. La semana que viene estáis todos invitados a venir a mi casa a jugar con los Playmobil, además, mi madre nos hará para merendar unos sándwiches de Nocilla y podremos jugar a la Supernintendo hasta que nos salgan callos en los dedos.
P.P.D. Juanito, tú no puedes venir, ya no te ajunto hasta que no reconozcas que mi Leticia Sabater es la mejor presentadora infantil del mundo. Chincha rabiña.
Feliz Semana.





