sábado, 14 de marzo de 2009

OIR, VER Y CAMBIAR


Después de una de mis peores semanas en lo que va de año, he vuelto. Sé que me habéis echado de menos, sobre todo por las visitas a vuestros blogs (que no han sido muchas), pero hoy estoy aquí de nuevo.


Llevo toda la semana intentando escribir algo coherente, algo con pies y cabeza, algo que (como siempre) salga de mí y me haga sentir bien cuando lo releo, pero esta semana no ha sido así, la cosa no ha sido tan fácil, porque esta semana estoy de bajón, decaído, triste, apocado, “choff”.


Todo me ha salido mal, me he cabreado con mis padres, con mi hermana, con mi amigo, incluso conmigo mismo, porque estoy insoportable a más no poder. Pero hoy la cosa ha cambiado, como si de un milagro se tratara, hoy me han transmitido una paz, un sosiego y una serenidad que hacía mucho tiempo que no tenía.


Todo ha comenzado porque esta noche mi tío me ha llevado a la Iglesia, (no, la Iglesia no es ningún pub de moda, ni siquiera es un garito para salir de fiesta) me refiero a la Iglesia en el sentido cristiano, a esa a la que la gente va/vamos a rezar y a pedir cosas a Dios cuando vemos que nos aprieta el zapato. Pues de ahí he venido hace un rato.


Resulta que me pidió que lo acompañara a escuchar una especie de “catequesis” que daban personas normales, como tú y como yo, que cuentan sus experiencias y muestran a los demás la presencia y las acciones de Dios en sus vidas. Puede sonar a secta o a algo parecido, pero nada más lejos de la realidad.


Aún así, yo no quería ir, porque aunque creo en Dios, hay algunas cosas que no me cuadran, pero al final (por no hacerle el feo a mi tío) lo he acompañado. El caso es que una vez allí simplemente me he dedicado a escuchar, a oír las experiencias que aquellas personas habían pasado, todas las penurias que habían sufrido, todo lo que habían tenido que luchar para seguir adelante y el papel principal que Dios había tenido en sus vidas.


Si habéis leído algo mi blog, ya sabéis que yo no soy el mejor ejemplo de hombre cristiano, entre otras cosas porque no soy practicante. Aún así los testimonios de las personas que han hablado esta noche me han puesto los pelos de punta y han conseguido hacerme un nudo en la garganta.


Quizás no me hayan proporcionado la fe suficiente como para volver a ser un cristiano practicante (porque yo hace unos años lo era), o para empezar un camino en comunión con la Iglesia, pero para mí ha sido una experiencia increíble ver por ejemplo cómo un hombre joven con una enfermedad degenerativa (que acabará en una silla de ruedas) daba gracias a Dios por haberle ayudado a seguir adelante; también he oído cómo una chica de 24 años era feliz en la Iglesia incluso después de haber padecido un cáncer y tener una pierna amputada; incluso me he emocionado de ver cómo una joven madre de 28 años se resignaba y pedía fuerza y valor a Dios porque su niña de menos de un año padece un cáncer terminal…


Yo no sé hasta dónde puede llegar la fe de estas personas (en mi opinión es infinita), ni siquiera sé si están en lo cierto o simplemente se están haciendo sus propios castillos en el aire y buscan respuestas a preguntas incontestables en la Iglesia; lo que sí sé es que después de oír todo lo que he oído y ver lo que he visto por fin hoy me siento bien conmigo mismo.


Me siento bien porque me he dado cuenta de que soy un egoísta, me siento bien por ser como soy, porque no tengo ninguna enfermedad, porque tengo un padre, una madre y una familia que me quieren (aunque a veces no me lo demuestren), me siento bien porque tengo una vida por delante que quiero aprovechar a partir de ahora, me siento bien porque por suerte mi vida no es solo sufrimiento, también hay cosas buenas (aunque a veces yo no las vea, o no las quiera ver), me siento bien porque he tenido momentos de felicidad que han valido muchísimo más que los momentos de pena. Me siento bien porque estoy aquí, ahora, escribiendo estas palabras, porque puedo, porque quiero, porque soy como soy.


Feliz Finde.

sábado, 7 de marzo de 2009

LO QUE TENGO, LO QUE SOY


¿Quién es quién en este juego? ¿Quién quieres ser? ¿Quién quieres que sea? Prefiero que me lo digas, o al menos que me des una pista, porque a estas alturas estoy cansado de desempeñar siempre el mismo papel, me has encasillado y así nunca podré crecer como “actor” en esta vida.

Tú eres la Bella y yo solo un Bestia encerrado en mi castillo, aburrido de hablar con relojes de pared y con candelabros con acento francés. Solo aspiro a ver cómo se van cayendo los pétalos de la rosa que guarda mi vida en una urna de cristal, porque mi Bella ha escogido el camino fácil y se ha quedado con “Gastones” de medio pelo.

Tú eres Jasmín y yo aún no he aprendido a ser Aladdín. Practico con la alfombra de mi casa pero la jodida no aguanta mi sobrepeso y no logra levantarme a más de un palmo del suelo. Además, después de dejarme las yemas de los dedos frotando mi lámpara mágica, he descubierto que hasta el puto genio está en paro por culpa de la crisis y ahora soy yo el que tiene que concederle los “deseos” a él, porque sin su sueldo de genio, el pobre no llega a fin de mes sin mi ayuda.

Tú eres mi princesa y yo el sapo que croa y croa en la charca que hay bajo tu balcón, sabiendo que nunca llegará a ser el príncipe azul (ni verde, ni rojo, ni lila…) porque le ha tocado una princesa repipi y asquerosa, que nunca se atreverá a dejar su palacio para ensuciar sus zapatos de cristal con el cieno de una charca, y menos para obtener como premio el beso de un sapo feo y verrugoso.

Tu eres mi gitana, mi Esmeralda, y yo un Quasimodo más, que sabe que no tiene un físico impresionante, pero que moriría y mataría por defender a su gitana ante cualquiera. Sí, tengo chepa ¿y qué? Me salió de tanto arrodillarme ante ti para besar el suelo que tú pisas. Pero tú no me quieres y yo me paso los días saltando por la torre de mi catedral, haciendo repicar las campanas al son del amor no correspondido, y hablando con las gárgolas de piedra que se asoman pos los tejados para consolarme cuando ven que estoy jorobado (de Notre Dame).

Aún así, que sepas que seguiré luchando por conseguir que mi alfombra vuele hasta tu castillo y podamos llegar los dos juntos a ser felices en “un mundo ideal”. Y seguiré croando bajo tu balcón por si te cansas de tantos besos con príncipes y prefieres el beso baboso de un sapo de charca. Y no dejaré de besar el suelo por donde tú pisas hasta que veas en mí algo más que una joroba y una cara deforme.

De todas formas, si esto no sucede, si prefieres a tus Gastones, a tus príncipes, tus riquezas y tu vida de niña rica, yo estaré ahí, para seguir apoyándote, te ofreceré mi hombro para ayudarte a seguir adelante, o para que llores sobre él cuando te haga falta, porque ya hace tiempo que me dí cuenta de que en esta vida, algunos cuentos no siempre tienen un final feliz.


P.D: Dedicado a un murciano con acento de Madriz.

lunes, 2 de marzo de 2009

D3SV4R1OS V4R1OS


ESTO QUE ESTÁS LEYENDO NO ES UNA ENTRADA EN MI BLOG.

¿Cómo? ¿Que sigues leyendo? ¿Y para qué sigues leyendo si ya te he dicho en la primera frase que esto no es una entrada? Sí, ya sé que se parece mucho a mis entradas habituales porque (como todas mis entradas) comienza con una foto que siempre me evoca algo profundo, normalmente en blanco y negro y que aunque no tiene nada que ver con el texto, consigue captar mi atención (y vuestra atención) con solo mirarla.

Vaaaaaaale, tenéis toda la razón. También se parece mucho a las entradas normales en el texto, que está todo justificado en varios párrafos de color blanco en los que suelo comenzar a hablar sobre mis sentimientos, mis inquietudes… o simplemente sobre lo que se me pasa en ese momento por la cabeza. Pero esta entrada es diferente, fíjate bien ¿no lo ves?

¿Aún no te has dado cuenta? Esta entrada podría haber sido de esas en las que me desnudo por dentro, en las que cuento lo mucho que quiero a esa persona especial, o en la que me arrepiento de todo lo que no he hecho en esta vida, o simplemente en la que enseño una serie de anuncios que han conseguido arrancarme una sonrisa o una lágrima, pero como ves, tampoco es este el caso.

Cuando acabes de leer esto te darás cuenta de que este texto no tiene sentido, no tiene ni pies ni cabeza, está todo desordenado, como mis ideas, como mi vida, como mi cajón del escritorio. Pero bueno, tú lo has querido.

Seguro que tienes muchísimas otras cosas mejor que hacer, pero tú estás aquí, gastando tu tiempo en estas líneas, intentando sacar algo de provecho de este texto, pero como ves, este texto está vacío, como mis ideas, como mi vida, como el otro cajón de mi escritorio.

¿Todavía sigues leyendo? ¿No te aburres de leer sin saber de qué va esto? ¿Sigues buscándole una explicación a mi no-entrada? Ya te lo dije en la primera línea, esto no es una entrada, así que puedo poner lo que me dé la gana y como me dé la gana, sin necesidad de que “suene bonito” o de que “quede bien”.

Precisamente por eso quiero acabar este no-post con un cuento que me mandaron hace unos días al e-mail, sé que no os va a gustar a todos, ni siquiera creo que todos lo vayáis a entender, pero este cuento va dedicado especialmente a todos aquellos que sí lo entiendan (a mí me costó un poco, pero al final lo entendí).

C13R70 D14 D3 V3R4N0 3574B4 3N L4 PL4Y4 0853RV4ND0 A D05 CH1C45 8R1NC4ND0 3N 14 4R3N4, 357484N 7R484J484ND0 MUCH0 C0N57RUY3ND0 UN C4571LL0 D3 4R3N4 C0N 70RR35, P454D1Z05 0CUL705 Y PU3N735. CU4ND0 357484N 4C484ND0 V1N0 UN4 0L4 D357RUY3ND0 70D0 R3DUC13ND0 3L C4571LL0 4 UN M0N70N D3 4R3N4 Y 35PUM4... P3N53 9U3 D35PU35 DE 74N70 35FU3RZ0 L45 CH1C45 C0M3NZ4R14N 4 L10R4R, P3R0 3N V3Z D3 350, C0RR13R0N P0R L4 P14Y4 R13ND0 Y JU64ND0 Y C0M3NZ4R0N 4 C0N57RU1R 07R0 C4571LL0; C0MPR3ND1 9U3 H4814 4PR3ND1D0 UN4 6R4N
6R4N L3CC10N; 64574M05 MUCH0 713MP0 D3 NU357R4 V1D4 C0N57RUY3ND0 4L6UN4 C054 P3R0 CU4ND0 M45 74RD3 UN4 0L4 LL364 4 D357RU1R 70D0, S010 P3RM4N3C3 L4 4M1574D, 3L 4M0R Y 3L C4R1Ń0, Y L45 M4N05 D3 49U3LL05 9U3 50N C4P4C35 D3 H4C3RN05 50NR31R.

No le dés más vueltas, no tiene sentido.

Feliz Semana a todos/as.

miércoles, 25 de febrero de 2009

IRONÍAS


Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.

JAIME SABINES

¿Porqué me costará tanto saber que te quiero y fingir que te odio? ¿porqué me cuesta mostrarme indiferente contigo? ¿porqué no puedo pensar que me das igual, que paso de ti, que ya no te necesito? no sé hacerlo… ¿qué me has hecho?


No quiero querer, o mejor dicho, no quiero quererte, eso no me vale de nada, es como el que intenta sembrar rosas sobre un suelo estéril lleno de piedras, sería mejor tirar los trocitos que has dejado de mí al cubo de la basura, porque al fin y al cabo acabarían dando el mismo fruto, o sea, acabarían sin dar nada.


Qué ironía, yo llorando por ti y tú vas y me llamas para llorarme por otro hombre… pero la cosa no queda ahí, porque entonces es cuando yo tengo que hacer de amigo, de confidente… yo soy el te consuela, el que te da ánimos, el que te empuja a seguir, el que te ayuda a subir mientras que yo cada vez me hundo más y más en mi vida de arenas movedizas.


Pero da igual, yo soy así, por eso no te cuelgo hasta que veo que estás bien, porque para eso estamos los “amigos” ¿no? Pero después… ¿quién me consuela a mí? ¿quién me escucha? ¿quién intenta entenderme?


La respuesta es “nadie”. Cuando te cuelgo se me hace un nudo en la garganta que ni sube ni baja y eso va a acabar matándome… y yo solo puedo llorar, sólo sé llorar, hasta que el nudo se va disolviendo poco a poco y acaba desapareciendo de mi garganta.


Al rato vuelvo a ser yo mismo, vuelvo a ser el que finge ser fuerte, el que se miente a sí mismo, el que se acaba conformando con lo que tiene por no saber luchar por lo que quiere.


¿Ves? Después de escribirte todo esto creo que ya sé por qué me cuesta tanto fingir que te odio, que me das igual, que no te necesito… quizás sea porque te echo de menos, porque te extraño… porque te quiero.

viernes, 20 de febrero de 2009

SOBRE PETER Y GARFIO


Hace unas semanas tuve que quedarme a cuidar de mis primas pequeñas (4 y 6 años). No sé si lo había dicho antes por aquí, pero me encantan los niños, me hacen sentir muy bien, me sorprenden día a día, y más mis primas, que son muy despiertas y muy dicharacheras, siempre están jugando, gritando, bailando, disfrazándose… a veces peleándose también, pero bueno, eso es normal, son cosas de niños. Además, no me puedo quejar, porque yo ya tengo 26 años y soy mucho más infantil que ellas.


Pues eso, que tuve que cuidarlas durante un ratillo y me lo pasé tan bien con ellas que aún me estoy riendo de algunas de sus invenciones y de la capacidad de imaginación que tienen los niños. Simplemente un par de toallas sobre los hombros a modo de alas y unas mantas sobre dos sillas en forma de cueva, son suficientes para que dos niñas revoltosas se conviertan en Wendy y en Campanilla.


El caso es que yo quería ser Peter Pan, y quería llevarlas conmigo al país de Nunca Jamás, pero según ellas… “ezo no ez divertido” (con z porque la más pequeña cecea). Para ellas yo tenía que ser el Capitán “Garcio” (como decían ellas), así que escondí una manga en la camiseta, cogí un gancho de las cortinas y me tapé un ojo (como los piratas) y antes de darme cuenta ya me había convertido en un Capitán Garfio de casi dos metros.


Entre los disfraces improvisados, un peluche de cocodrilo que tenían en un baúl y las mantas en forma de cueva en la habitación… no paramos de reírnos en toda la tarde, eso sí, me tiré más de media hora para recogerlo todo, porque cuando fui a darme cuenta, habían sacado el azúcar de la azucarera y la fueron tirando por todas las habitaciones de la casa (como si fuera polvo de hadas) diciendo: “¡¡Yo sí creo en las hadas!! ¡¡Yo sí creo en las hadas!!”. En fin, esa tarde fue toda una locura, pero me divertí mucho.


Es curioso, llevo toda mi vida tomando el camino equivocado, yo creía que era un “niño perdido” sin saber qué hacer, dónde ir… y resulta que dos niñas han conseguido que vea que no tengo por qué ser un niño perdido. Si yo quiero y me esfuerzo, puedo ser Peter Pan, o el Capitán Garfio, o el Sr. Smith, todo depende de lo que a mí me apetezca en cada momento, no de lo que los demás quieran que yo sea.


Han bastado unas horas para que dos niñas me abran los ojos y me demuestren que querer es poder, que a veces las cosas no son tan difíciles como creemos y que si cierro los ojos y creo en mí mismo, no necesito nada más para llegar muy pero que muy lejos. Simplemente he de esforzarme por ser yo mismo y por no tener tanto miedo a los problemas, porque (como aprendí esa tarde) todos se pueden solucionar con “Confianza, fe y polvo de hadas”.

lunes, 16 de febrero de 2009

5 ANUNCIOS.COM

Tanta cartita de amor y tanta ñoñería sé que aburre, así que esta entrada vuelve a estar relacionada con la publicidad. Como ya sabéis, me encanta la publicidad, creo que son como pequeños cuentos, de unos cuantos segundos pero que si se hacen bien hechos pueden perdurar en la memoria mucho, pero que mucho tiempo.



A todos nos ha pasado alguna vez eso de decir una frase de un anuncio, o terminar alguna frase hecha de alguna campaña publicitaria... ¿Cómo que no? Claro que sí, a ver si yo digo "leche, cacao, avellanas y azúcar..." ¿vosotros qué me decís?

¿Véis como llevo razón? La publicidad forma parte de nuestras vidas, es una más de nuestra familia, nos reímos con ella, nos sorprende o incluso pone la banda sonora a momentos importantes de nuestra vida. Ha habido canciones que se han hecho superfamosas simplemente por aparecer en anuncios publicitarios.



Bueno, a lo que iba, el caso es que encontré por casualidad por Internet (como siempre) estos cinco vídeos, y como me gustaron mucho... pues los traje a mi blog para compartirlos con todos vosotros. Espero que os gusten aunque sea la mitad de lo que me han gustado a mí, porque son muy buenos.



El único problemilla de estos videos es que son en inglés, pero si yo (que no sé mucho inglés) he conseguido entenderlos... vosotros también lo haréis.



A mí, personalmente el que más me gusta es el del perro, pero como todos son muy buenos, me gustaría que me dijérais cuál os ha gustado más, o cuál os ha parecido más original.



Espero que paséis una Feliz Semana y que ya tengáis pensado de qué os vais a disfrazar en Carnaval (que ya queda poco).

miércoles, 11 de febrero de 2009

MENTIRAS


Te quiero, te quiero como nunca antes había querido a nadie en mi vida. No sé cuándo ha llegado este sentimiento ni por qué te quiero así, simplemente sé que te quiero y que aquí y ahora te lo estoy diciendo. ¿Tarde? No lo creo, además da igual cuando te lo haya dicho porque el resultado hubiese sido el mismo.

Yo sé que esta declaración nunca va a llegarte, sé que tampoco la quieres escuchar, pero tenía que decírtelo, tenía que soltar este nudo que tenía dentro de mí, que no me dejaba pensar, ni respirar, ni vivir.

Parece mentira, yo que siempre he pensado que no sabía querer y que nunca había querido a nadie, me he dado cuenta de que querer no tiene nada de especial, he aprendido que se puede querer a alguien sin sentir esas estúpidas mariposas en el estómago, porque querer es simplemente eso… querer es querer, sin tanta magia, sin tanto romanticismo, sobre todo cuando sabes que no eres correspondido.

Aún así, me encanta estar contigo. Cuando estoy contigo sé que soy yo (y eso no lo puedo decir muy a menudo), sé que no necesito a nadie más y que no me hace falta fingir ser otra persona para estar a gusto conmigo mismo. Cuando estoy contigo… SOY, entretanto… simplemente me esfuerzo por ESTAR.

Después de todo lo que NO te he dado, después de todo lo que NO hemos pasado juntos, después de todo lo que te has llevado de mí, sólo quiero pedirte que me mientas; sí, quiero que me mientas con un beso, aunque sea un beso de despedida, el de un “hasta pronto”, el de un adiós.

Me da igual que me engañes, yo me dejo, además, después de tantos años engañándome a mí mismo, no me costará mucho dejar que lo hagas tú conmigo. Simplemente cerraré los ojos y dejaré que tus labios se junten con los míos, como si fuera un beso de verdad, como si fuera mi primer beso de amor. Después, abriré los ojos lentamente, y veré tu cara junto a la mía, con tus ojos cerrados, y por un segundo sentiré que pudiste haber sido mía y te dejé escapar sin intentarlo.

Miénteme, engáñame, hazme creer que me quieres; solo será un segundo, pero para mí ese segundo será una vida, será mi vida. Después del beso… no volveré a llorar, me arrancaré los labios porque ya nunca más volverán a besarte, y volveré a vivir mi propia mentira otra vez solo.

¿Cómo? ¿No me entiendes? Yo tampoco, pero nunca me he entendido, y en esta declaración no iba a ser diferente. Sólo quiero que entiendas que no espero nada de ti, simplemente necesito que sigas ahí, como antes, como siempre… no hace falta que hagas nada, no es necesario que me digas nada, porque todo lo que puedas decirme a estas alturas… me duele… me mata...me sobra.