
Soy uno y muchos, quizás demasiados… soy tantos que a veces quieren salir todos mis “yo” a la vez y no soy capaz de articular ni una sola palabra con sentido “Io alo redo crao sone”, perdón, no quería decir eso, era mi “otro yo” que aún no ha aprendido a hablar y por eso balbucea palabras sin fuste.
Soy un columpio sin niños, o un niño sin columpios, que inventa historias incoherentes para no volverse loco en un mundo redondo y vacío, un mundo en el que sólo existe una flor que no paro de regar para que algún día crezca y dé su fruto.
Soy el mago que se cansó de sacar conejos blancos del sombrero de copa, y ahora saca sombreros blancos de un conejo de copa, para confirmar que hace más el que quiere que el que puede y demostrar que la fantasía puede llegar a superar a la ficción si todos ponemos de nuestra parte.
Soy la lágrima que se funde con el agua de lluvia intentando pasar desapercibida, pero que aún así, es despreciada por las demás gotas por no ser igual que ellas, por no haber caído también del cielo, por no haber recorrido el mundo montada en una nube.
Soy la droga que libera tu mente, aquella que te hace soñar despierto y que te hace viajar a mundos imposibles, pero que cuando menos te lo esperas se cobra con tu muerte el precio de ese viaje.
Yo soy la mentira que acaba siendo verdad después de haberla dicho cientos de veces, soy el arcoiris que sale por las noches porque se cansó de esperar a la lluvia para poder salir de vez en cuando.
Soy una huella que lucha por no desaparecer en la orilla de la playa, un pozo sin fondo, un superviviente sin una isla desierta, las zapatillas nuevas de aquel hombre sin pies, la mirada perdida de un ciego ante el mar. La impotencia del quiero y no puedo o más bien del quiero y no me dejo.
¿Y tú? ¿quién eres tú? Yo soy todo y nada, mucho y poco, sal y azúcar, sangre y agua, “Yo soy el que soy” (Ex 3,13-14) y soy como soy, transparente como el agua y mortal como el cianuro.
P.D. Vivian, esta entrada va por ti y por Daisy. No es triste, no es de desamor, no es de nada, jejeje. Es una entrada de esperanza, o al menos así lo veo yo.
La canción que suena mientras tanto va dedicada a una persona muy especial, ¿te acuerdas? es nuestra canción, sé que no vas a comentar (para variar) pero es mi manera de darte las gracias por ser mi punto de apoyo y por devolverme la fe en mí mismo. TQ.





















