No te vayas, no vuelvas a dejarme solo, necesito tenerte cerca y mirarte a los ojos para saber que estás ahí, que sigues a mi lado, que no dejarás de ser mi muro de contención, un gran pilar en mi vida, mi punto de apoyo…
Te necesito… necesito saber que puedo contar contigo, porque sin ti no soy nadie, sin ti solo soy los restos de lo que un día fui… o de lo que un día fuimos, y eso me hace daño y me rompe por dentro.
No, no me resigno a vivir sin ti, no me valen tus excusas, y no me digas que lo haces por mí, porque yo no quiero eso, yo sólo quiero que me quieras, quiero seguir mirándote y perderme dentro de tus ojos, quiero seguir descubriéndote día a día, quiero cerrar los ojos y sentir que te tengo… que no te vas a ir… que tú también me quieres… que ya no somos un “tú” y un “yo” cada uno por su lado, que seguimos siendo un “nosotros”.
No te perdonaré. No lo hagas. No habrá más oportunidades, si cierras la puerta, será un adiós, no un hasta luego. Después no me vengas llorando y con el corazón en la mano, porque en el momento en el que te vayas, el mío se romperá en mil pedazos.
Si te vas de mi vida, si me dejas tirado en este cuarto oscuro, te juro que iré rompiendo todos los recuerdos que fuimos creando juntos, lucharé por borrarlos uno a uno aunque me vaya la vida en ello, o mejor, los echaré al fuego para que acaben siendo cenizas, como nosotros, sólo cenizas de lo que un día fuimos, de lo que pudo haber sido, un puñado de cenizas que tú dejarás tiradas para que se las lleve el viento.
No te rindas, yo prometo luchar por lo nuestro, pero yo solo no podré seguir adelante, necesito que tú también luches a mi lado ¿ya no te merece la pena? ¿te cansaste de luchar? ¿ya no habrá más amaneceres juntos? ¿más noches sin dormir? ¿más miradas de complicidad?
¿Amor? Ya no creo en esa palabra, la oigo y no me dice nada, está vacía, hueca, no tiene sentido ni significado para mí, solo son cuatro letras colocadas en un orden absurdo que muchos creen saber lo que significan, pero que muy pocos han llegado a saber lo que es sentirlo de verdad.
Te he dado mi vida y te ha sabido a poco. Ahora tendré que conformarme con ser uno más en tu "colección de gilipollas con el corazón destrozado".
Me gustaría que las cosas fueran de otra manera, pero yo no soy quien para mandar en las vidas y en los sentimientos de los demás. Igual que no puedo parar el vuelo de una mariposa para pintarla en un lienzo… igual que no puedo obligar a una rosa a que no se marchite para tener siempre ese olor y esa belleza, tampoco puedo obligarte a que sientas lo que yo siento por ti.
Dejé mis vicios de lado, dejé mi otra vida (si es que aquello podía llamarse vida) y como aquél animal que siempre tropieza con la misma piedra, he vuelto a caer, y ahora no sé si puedo (o si quiero) levantarme. Tengo las rodillas ensangrentadas de tanta caída, así que si algún día decido levantarme otra vez (cosa que dudo), usaré coderas y rodilleras por si me encuentro con otros tropezones más duros que este.
Vuelvo a verme solo, vuelvo a NO ver tu reflejo a mi lado en nuestro jardín de espejos cóncavos y convexos, aquellos espejos que nos hacían reír al ver nuestras imágenes deformadas en ellos. Ahora me paseo entre esos espejos, pero me has dejado tan pequeño que ni siquiera logro ver mi imagen en ese inmenso juego de cristales.
Vuelvo a quedarme sentado en las escaleras de mi castillo, echando de menos a aquella chica que un día me hizo creer que vendría a probarse el zapatito de cristal que encontré una noche de baile. Sin saber que ella ya no usa esas “pijadas” porque ahora sale a la calle con unas deportivas Nike de última generación.
Vuelvo a mentirme… vuelvo a decirme a mí mismo que no necesito a nadie, que prefiero estar solo, que estoy mejor así… y sé que me acabará creciendo la nariz como si fuera Pinocho, pero es que mi Pepito Grillo no acaba de aceptar que soy impar, que no estoy hecho para tener pareja, que soy insoportable, inaguantable, insufrible… no puede aceptarlo, no quiere aceptarlo… (pobre Pepito Grillo).
Esto se llegó a su fin. Yo quería quererte y mira cómo he acabado, cruzando a nado la laguna Estigia, porque me daba vergüenza que el Cancerbero supiera que una chica me había mandado al reino de los muertos. De todas formas, no escribiré los versos más tristes esta noche, porque mis últimas lágrimas fueron de alegría y ya no me quedan de las de tristeza… tendré que comprar más, recuérdamelo la próxima vez que coincidamos en la sección de ultramarinos del Carrefour.
P. D. Si quieres seguir jugando… vete a unos recreativos.
Hacía tiempo que no incluía por aquí ninguno de los anuncios que me gustan, y como últimamente estoy "de buenas", pues aquí os dejo los que más me han llamado la atención, para mí son de lo mejorcito que he visto en publicidad en mucho tiempo, ya me contaréis, seguro que os gustan.
Todos son muy buenos, pero mi preferido es el último, me parece muy bueno y muy original, es muy simple pero muy efectivo. En fin. Ahí os los dejo, ya me diréis cuál es vuestro preferido
Feliz resto de semana :P
P.D. Por si a alguien no se le abren los videos, aquí os dejo el enlace de youtube para que podáis verlo.
Toc, toc… ¿Se puede? Jejeje, sí, ya sé que me habéis echado de menos, que habéis llorado mi ausencia y que estabais deseando que volviera por aquí y por vuestros blogs, porque sin mi “no son lo mismo”, y precisamente por eso he vuelto, porque sé que me necesitáis, jejejeje (hay que ver lo modesto que puedo llegar a ser).
¿Que cómo me han ido las fiestas? Pues simplemente GENIALES, me lo he pasado como nunca, he salido como nunca, he disfrutado como nunca y he ligado… como siempre, o sea, nada, cero, nothing de nothing. Pero bueno, ahora sí que puedo decir eso de “que me quiten lo bailao” porque otra cosa no, pero bailar… más que todos los niñatos de fama juntos.
Empezaba por la mañana con las charangas y las canciones típicas “El Chocholoco” “El metemete” “El Alcohol Alcohol…”y acababa por las noches en los pubs con todo tipo de pachangueo (incluido reggaeton –mi música preferida-). Esto de las canciones de las charangas es un tema aparte, quizás lo trate algún día, pero daría cualquier cosa por conocer al tipo que se las inventa porque… hay que tenerlos bien puestos para inventarse algunas letras de esas:
1)Alcohol, alcohol, alcohol, alcohol, alcohol… hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual.
2)Ay mete mete, ay saca saca, esa cosita que sube y que baja.
3)A que te como el chocholoco, a que te lo voy a comer, que te lo como yo, que te lo como yo, a que te como el chocholoco.
Y luego nos quejamos porque mandamos al Chiquilicuatre y el chiquichiqui a Eurovisión… Si es que somos lo peor.
En fin, lo que os iba diciendo, que me lo he pasao muy bien y aunque de sexo, drogas y alcohol he tenido poco tirando a nada (lo que yo he ido buscando), puedo decir que es el primer año que vivo las fiestas de mi pueblo. ¡Qué digo!… es el primer año en que vivo, así, en general, porque lo de antes no era vivir, lo de antes era esperar a que se acabaran los días. Ahora aprovecho hasta el último segundo del día para disfrutar al máximo.
¿Que cuál es el resultado de tanta fiesta? Pues estoy afónico, casi no puedo hablar, tengo otitis, con lo cual por un oído no oigo nada, tengo una pequeña irritación en la garganta, y por culpa de la alergia, tengo los ojos más rojos que la capa de Caperucita… y mocos, muchos mocos, tantos que podría exportarlos al extranjero en cantidades industriales, pero bueno, el que algo quiere algo le cuesta, y a mí tanto exceso me está saliendo caro.
Bueno, como no quiero aburriros más, ya os contaré todo lo que me ha pasado estas fiestas: que mi peña se quedó la primera y me pegué la fiesta padre, lo de que me acosó una chica en un váter público y quería “violarme” allí mismo, lo de tirarme dos días casi sin dormir… en fin, muchas cosas para una sola entrada.
Pues nada, que sepáis que he vuelto, casi sin tiempo pero he vuelto. Abrazos para vosotros y besitos para vosotras (sin lengua, por supuesto) :P
No sé qué me pasa últimamente, pero no me reconozco ni yo. En muy pocos días has dibujado una sonrisa en mi boca y ahora no hay goma ni tippex que la borre. Me enseñaste a caminar con la cabeza alta y ahora tengo que agacharme cuando paso por las calles con balcones bajos, por miedo a darme contra ellos.
Me has robado hasta el sueño, lo único que yo sentía como mío y ahora es todo tuyo. TDesde que te conozco tú mandas en él, ya no sueño con unicornios negros que caminan por arcoiris grises, porque cuando menos me lo espero, apareces tú y lo llenas todo de luz, una luz intensa, una luz que me ciega y que me hace entornar los ojos para poder mirarte a la cara y susurrarte un “te quiero” entre dientes.
Cosí mis labios con hilos de plata y aún así has conseguido que me lo arranque a tirones solamente por poder besar tus labios e ir bajando en una cadena de besos por tu barbilla, tu cuello y tu pecho hasta que ya no me quedan besos, porque he gastado en ti hasta los que tenía reservados para las ocasiones especiales.
Hay que ver con qué poco me has hecho ser feliz: cuatro paredes, tu compañía y la sensación de poder dar la vuelta al mundo en veinticuatro horas. Los dos llevábamos las mochilas repletas de todo lo necesario, yo llevaba mi arsenal de besos, caricias y abrazos y tú tu cariño, tus susurros y esas miradas que me hacen sentir el hombre más afortunado del mundo por tenerte a mi lado.
No sé si esto va a durar eternamente, no sé cuál es su fecha de caducidad… yo preferiría que no sea acabara nunca, pero si esto se me acaba me daría igual, porque estoy aprendiendo a aprovechar cada instante de mi vida, cada bocanada de aire que respiro, cada paso que doy, cada mirada, cada gesto… ¿magia? No, no es magia, tú me has devuelto las ganas de vivir y eso no te lo podré pagar nunca con dinero.
Por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa, por ser como eres, por tratarme como me tratas, por prestarme tu mano cuando no veía el final de este túnel… pero sobre todo por tener esos ojos claros (casi transparentes) en los que un día llegué a ver el mar estando a cientos de kilómetros de la costa más cercana.
Soy como soy, transparente como el agua y mortal como el cianuro. Yo soy la tristeza disfrazada con una máscara de sonrisas eternas, soy azul como un cielo vestido con nubes negras, ¿o era un cielo gris tirando a verde? Ya ni lo recuerdo. Tantas cosas soy y he sido que aunque acabo de nacer, el alzheimer no me deja recordar ni siquiera mi nombre.
Soy uno y muchos, quizás demasiados… soy tantos que a veces quieren salir todos mis “yo” a la vez y no soy capaz de articular ni una sola palabra con sentido “Io alo redo crao sone”, perdón, no quería decir eso, era mi “otro yo” que aún no ha aprendido a hablar y por eso balbucea palabras sin fuste.
Soy un columpio sin niños, o un niño sin columpios, que inventa historias incoherentes para no volverse loco en un mundo redondo y vacío, un mundo en el que sólo existe una flor que no paro de regar para que algún día crezca y dé su fruto.
Soy el mago que se cansó de sacar conejos blancos del sombrero de copa, y ahora saca sombreros blancos de un conejo de copa, para confirmar que hace más el que quiere que el que puede y demostrar que la fantasía puede llegar a superar a la ficción si todos ponemos de nuestra parte.
Soy la lágrima que se funde con el agua de lluvia intentando pasar desapercibida, pero que aún así, es despreciada por las demás gotas por no ser igual que ellas, por no haber caído también del cielo, por no haber recorrido el mundo montada en una nube.
Soy la droga que libera tu mente, aquella que te hace soñar despierto y que te hace viajar a mundos imposibles, pero que cuando menos te lo esperas se cobra con tu muerte el precio de ese viaje.
Yo soy la mentira que acaba siendo verdad después de haberla dicho cientos de veces, soy el arcoiris que sale por las noches porque se cansó de esperar a la lluvia para poder salir de vez en cuando.
Soy una huella que lucha por no desaparecer en la orilla de la playa, un pozo sin fondo, un superviviente sin una isla desierta, las zapatillas nuevas de aquel hombre sin pies, la mirada perdida de un ciego ante el mar. La impotencia del quiero y no puedo o más bien del quiero y no me dejo.
¿Y tú? ¿quién eres tú? Yo soy todo y nada, mucho y poco, sal y azúcar, sangre y agua, “Yo soy el que soy” (Ex 3,13-14) y soy como soy, transparente como el agua y mortal como el cianuro.
P.D. Vivian, esta entrada va por ti y por Daisy. No es triste, no es de desamor, no es de nada, jejeje. Es una entrada de esperanza, o al menos así lo veo yo.
La canción que suena mientras tanto va dedicada a una persona muy especial, ¿te acuerdas? es nuestra canción, sé que no vas a comentar (para variar) pero es mi manera de darte las gracias por ser mi punto de apoyo y por devolverme la fe en mí mismo. TQ.
Sé que he perdido. Sé que ya no tiene solución y por más que he llorado, no he llegado a ninguna conclusión que me dé consuelo. En cambio ahora no tengo miedo, esto me ha servido para hacerme más fuerte. Aunque sé que todavía no veo en mí la figura de un hombre, al menos esto me ha hecho ser un poco “menos niño”.
Creo que ya he comprendido la causa de por qué te quiero tanto y tú a mí en cambio ni siquiera me haces caso. Me ha costado mucho tiempo llegar a esta conclusión pero al final he dado con ella. Todos estos años culpándome a mí mismo, flagelándome noche y día con mis pensamientos negativos, menospreciándome por no haber conseguido conquistarte cuando tuve la oportunidad…
Y después de todo eso, creo que si no me quieres, si ni siquiera eres capaz de mirarme a los ojos, es porque simplemente, tú no eras para mí. Fue cosa del destino, del azar, de la suerte (o de la mala suerte).
Nunca he tenido suerte en este aspecto, no sé qué tengo que hacer para que me quiera la persona que yo quiero… así que he pensado “liarme la manta a la cabeza”, coger el toro por los cuernos y hacerme con el control de mi suerte.
Por eso en un ataque de rebeldía he roto todos los espejos que hay en mi casa, he paseado por debajo de las escaleras de las obras de mi ciudad, he tirado todos los tarros de sal que he encontrado a mi paso y he salido a cazar gatos negros todos los martes 13.
Supuestamente debo ser la persona con peor suerte del mundo, pero sin embargo ahora soy feliz. Y mira que estoy tentando demasiado al destino, pero me da igual, yo seguiré adelante con mi locura, porque sé que es una locura, pero al menos es MI LOCURA.
Soy idiota, sí sí, idiota con todas las letras (i-d-i-o-t-a). He perdido el tiempo lamentándome por algo que no tenía solución, he desperdiciado mi vida pensando en cómo cambiar para gustarle a los demás, y ahora que no iba buscando nada, que no quería hacer amigos, que no iba mendigando el cariño de nadie… me he dado cuenta de que hay gente que me quiere por ser como soy, que me da su amistad y su cariño sin pedirme nada a cambio, que me ofrece su hombro y su tiempo gratuitamente, así, sin más… y eso… eso sí que merece la pena.
Así que una cosa te digo… sé que nos acabaremos viendo en el Infierno, pero mientras tanto, disfruta de tu vida, porque yo intentaré hacer lo mismo con la mía.