miércoles, 25 de febrero de 2009

IRONÍAS


Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.

JAIME SABINES

¿Porqué me costará tanto saber que te quiero y fingir que te odio? ¿porqué me cuesta mostrarme indiferente contigo? ¿porqué no puedo pensar que me das igual, que paso de ti, que ya no te necesito? no sé hacerlo… ¿qué me has hecho?


No quiero querer, o mejor dicho, no quiero quererte, eso no me vale de nada, es como el que intenta sembrar rosas sobre un suelo estéril lleno de piedras, sería mejor tirar los trocitos que has dejado de mí al cubo de la basura, porque al fin y al cabo acabarían dando el mismo fruto, o sea, acabarían sin dar nada.


Qué ironía, yo llorando por ti y tú vas y me llamas para llorarme por otro hombre… pero la cosa no queda ahí, porque entonces es cuando yo tengo que hacer de amigo, de confidente… yo soy el te consuela, el que te da ánimos, el que te empuja a seguir, el que te ayuda a subir mientras que yo cada vez me hundo más y más en mi vida de arenas movedizas.


Pero da igual, yo soy así, por eso no te cuelgo hasta que veo que estás bien, porque para eso estamos los “amigos” ¿no? Pero después… ¿quién me consuela a mí? ¿quién me escucha? ¿quién intenta entenderme?


La respuesta es “nadie”. Cuando te cuelgo se me hace un nudo en la garganta que ni sube ni baja y eso va a acabar matándome… y yo solo puedo llorar, sólo sé llorar, hasta que el nudo se va disolviendo poco a poco y acaba desapareciendo de mi garganta.


Al rato vuelvo a ser yo mismo, vuelvo a ser el que finge ser fuerte, el que se miente a sí mismo, el que se acaba conformando con lo que tiene por no saber luchar por lo que quiere.


¿Ves? Después de escribirte todo esto creo que ya sé por qué me cuesta tanto fingir que te odio, que me das igual, que no te necesito… quizás sea porque te echo de menos, porque te extraño… porque te quiero.

viernes, 20 de febrero de 2009

SOBRE PETER Y GARFIO


Hace unas semanas tuve que quedarme a cuidar de mis primas pequeñas (4 y 6 años). No sé si lo había dicho antes por aquí, pero me encantan los niños, me hacen sentir muy bien, me sorprenden día a día, y más mis primas, que son muy despiertas y muy dicharacheras, siempre están jugando, gritando, bailando, disfrazándose… a veces peleándose también, pero bueno, eso es normal, son cosas de niños. Además, no me puedo quejar, porque yo ya tengo 26 años y soy mucho más infantil que ellas.


Pues eso, que tuve que cuidarlas durante un ratillo y me lo pasé tan bien con ellas que aún me estoy riendo de algunas de sus invenciones y de la capacidad de imaginación que tienen los niños. Simplemente un par de toallas sobre los hombros a modo de alas y unas mantas sobre dos sillas en forma de cueva, son suficientes para que dos niñas revoltosas se conviertan en Wendy y en Campanilla.


El caso es que yo quería ser Peter Pan, y quería llevarlas conmigo al país de Nunca Jamás, pero según ellas… “ezo no ez divertido” (con z porque la más pequeña cecea). Para ellas yo tenía que ser el Capitán “Garcio” (como decían ellas), así que escondí una manga en la camiseta, cogí un gancho de las cortinas y me tapé un ojo (como los piratas) y antes de darme cuenta ya me había convertido en un Capitán Garfio de casi dos metros.


Entre los disfraces improvisados, un peluche de cocodrilo que tenían en un baúl y las mantas en forma de cueva en la habitación… no paramos de reírnos en toda la tarde, eso sí, me tiré más de media hora para recogerlo todo, porque cuando fui a darme cuenta, habían sacado el azúcar de la azucarera y la fueron tirando por todas las habitaciones de la casa (como si fuera polvo de hadas) diciendo: “¡¡Yo sí creo en las hadas!! ¡¡Yo sí creo en las hadas!!”. En fin, esa tarde fue toda una locura, pero me divertí mucho.


Es curioso, llevo toda mi vida tomando el camino equivocado, yo creía que era un “niño perdido” sin saber qué hacer, dónde ir… y resulta que dos niñas han conseguido que vea que no tengo por qué ser un niño perdido. Si yo quiero y me esfuerzo, puedo ser Peter Pan, o el Capitán Garfio, o el Sr. Smith, todo depende de lo que a mí me apetezca en cada momento, no de lo que los demás quieran que yo sea.


Han bastado unas horas para que dos niñas me abran los ojos y me demuestren que querer es poder, que a veces las cosas no son tan difíciles como creemos y que si cierro los ojos y creo en mí mismo, no necesito nada más para llegar muy pero que muy lejos. Simplemente he de esforzarme por ser yo mismo y por no tener tanto miedo a los problemas, porque (como aprendí esa tarde) todos se pueden solucionar con “Confianza, fe y polvo de hadas”.

lunes, 16 de febrero de 2009

5 ANUNCIOS.COM

Tanta cartita de amor y tanta ñoñería sé que aburre, así que esta entrada vuelve a estar relacionada con la publicidad. Como ya sabéis, me encanta la publicidad, creo que son como pequeños cuentos, de unos cuantos segundos pero que si se hacen bien hechos pueden perdurar en la memoria mucho, pero que mucho tiempo.

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A todos nos ha pasado alguna vez eso de decir una frase de un anuncio, o terminar alguna frase hecha de alguna campaña publicitaria... ¿Cómo que no? Claro que sí, a ver si yo digo "leche, cacao, avellanas y azúcar..." ¿vosotros qué me decís?

¿Véis como llevo razón? La publicidad forma parte de nuestras vidas, es una más de nuestra familia, nos reímos con ella, nos sorprende o incluso pone la banda sonora a momentos importantes de nuestra vida. Ha habido canciones que se han hecho superfamosas simplemente por aparecer en anuncios publicitarios.

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Bueno, a lo que iba, el caso es que encontré por casualidad por Internet (como siempre) estos cinco vídeos, y como me gustaron mucho... pues los traje a mi blog para compartirlos con todos vosotros. Espero que os gusten aunque sea la mitad de lo que me han gustado a mí, porque son muy buenos.

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El único problemilla de estos videos es que son en inglés, pero si yo (que no sé mucho inglés) he conseguido entenderlos... vosotros también lo haréis.

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A mí, personalmente el que más me gusta es el del perro, pero como todos son muy buenos, me gustaría que me dijérais cuál os ha gustado más, o cuál os ha parecido más original.

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Espero que paséis una Feliz Semana y que ya tengáis pensado de qué os vais a disfrazar en Carnaval (que ya queda poco).

miércoles, 11 de febrero de 2009

MENTIRAS


Te quiero, te quiero como nunca antes había querido a nadie en mi vida. No sé cuándo ha llegado este sentimiento ni por qué te quiero así, simplemente sé que te quiero y que aquí y ahora te lo estoy diciendo. ¿Tarde? No lo creo, además da igual cuando te lo haya dicho porque el resultado hubiese sido el mismo.

Yo sé que esta declaración nunca va a llegarte, sé que tampoco la quieres escuchar, pero tenía que decírtelo, tenía que soltar este nudo que tenía dentro de mí, que no me dejaba pensar, ni respirar, ni vivir.

Parece mentira, yo que siempre he pensado que no sabía querer y que nunca había querido a nadie, me he dado cuenta de que querer no tiene nada de especial, he aprendido que se puede querer a alguien sin sentir esas estúpidas mariposas en el estómago, porque querer es simplemente eso… querer es querer, sin tanta magia, sin tanto romanticismo, sobre todo cuando sabes que no eres correspondido.

Aún así, me encanta estar contigo. Cuando estoy contigo sé que soy yo (y eso no lo puedo decir muy a menudo), sé que no necesito a nadie más y que no me hace falta fingir ser otra persona para estar a gusto conmigo mismo. Cuando estoy contigo… SOY, entretanto… simplemente me esfuerzo por ESTAR.

Después de todo lo que NO te he dado, después de todo lo que NO hemos pasado juntos, después de todo lo que te has llevado de mí, sólo quiero pedirte que me mientas; sí, quiero que me mientas con un beso, aunque sea un beso de despedida, el de un “hasta pronto”, el de un adiós.

Me da igual que me engañes, yo me dejo, además, después de tantos años engañándome a mí mismo, no me costará mucho dejar que lo hagas tú conmigo. Simplemente cerraré los ojos y dejaré que tus labios se junten con los míos, como si fuera un beso de verdad, como si fuera mi primer beso de amor. Después, abriré los ojos lentamente, y veré tu cara junto a la mía, con tus ojos cerrados, y por un segundo sentiré que pudiste haber sido mía y te dejé escapar sin intentarlo.

Miénteme, engáñame, hazme creer que me quieres; solo será un segundo, pero para mí ese segundo será una vida, será mi vida. Después del beso… no volveré a llorar, me arrancaré los labios porque ya nunca más volverán a besarte, y volveré a vivir mi propia mentira otra vez solo.

¿Cómo? ¿No me entiendes? Yo tampoco, pero nunca me he entendido, y en esta declaración no iba a ser diferente. Sólo quiero que entiendas que no espero nada de ti, simplemente necesito que sigas ahí, como antes, como siempre… no hace falta que hagas nada, no es necesario que me digas nada, porque todo lo que puedas decirme a estas alturas… me duele… me mata...me sobra.

viernes, 6 de febrero de 2009

REY DE REYES


El autor de esta prosa poética es Jaime Sabines, en realidad yo descubrí a este poeta hace muy poco, pero cuenta las cosas de manera que te llegan muy hondo y con una soltura envidiable:


Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida, no tú ni yo, la vida, sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.

A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho, frente al ataque de los antibiótico, ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia, y se agita y crece, cuando Dios se aleja.

Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.


JAIME SABINES


En esta prosa no habla ni de Religión, ni de cuestiones de fe, ni de nada de eso, simplemente se centra en la figura de Dios, y eso me ha hecho reflexionar sobre Él, sobre la necesidad de creer en algo más, sobre el origen del mundo, sobre la vida, la muerte, el más allá…


Yo a veces no sé qué es más difícil, si creer que después de la muerte no hay nada o creer que una vez que me muera, habrá otra vida, la vida eterna, el paraíso o el infierno. Porque una cosa tengo clara, yo no quiero acabar en el purgatorio. No sé, en realidad lo fácil es pensar que no hay nada, naces, vives, mueres y ahí se acabó. Pero también es muy triste pensar que simplemente naces para acabar muriendo, sin un más allá, sin una esperanza, sin nada.


Yo ya no sé lo que creo, tengo una especie de crisis de fe… hay tantas cosas que no se pueden explicar por la razón y tantas cosas que se basan en cuestiones de fe, que a veces no sé que creer o en qué apoyarme.


¿Se puede crear algo de la nada, o necesitamos de un Ser Supremo (alfa y omega, principio y fin) para justificar el origen? ¿Se puede dar el milagro de la vida como por arte de magia, por un conjunto de casualidades, o somos las piezas de un engranaje perfectamente planificado por un Dios que nos ha creado a su imagen y semejanza? ¿Habrá algo más allá de la vida? ¿Más allá de la muerte?


Cuantas más preguntas me hago, menos respuestas obtengo, pero es que hay cosas que por muchas vueltas que le dé, no voy a poder resolver, no hay una única respuesta, o como dirían los agentes Mulder y Scully (Expediente X): “La verdad está ahí fuera”.

lunes, 2 de febrero de 2009

CUATRO PAREDES


Los otros días leí por ahí que en algunas operaciones en las que al paciente se le amputa un miembro, éste es capaz de sentirlo incluso cuando el miembro ya no está ahí, y es curioso, a mí nunca me han amputado nada (gracias a Dios), pero en ocasiones tengo esa misma sensación.

¿Se puede echar en falta algo que ni siquiera sabes lo que es? ¿Se puede saber que necesitas algo pero no saber exactamente el qué? No sé, me siento vacío, soy como un cuenco, que se puede llenar de agua o de vino, de sal o de azúcar… pero que no sabe de qué quiere estar lleno, ni siquiera sabe si está mejor lleno o vacío.

Sé que me falta algo, no sabría decirte lo que es, pero creo que para empezar no estaría nada mal aprender a dar y recibir cariño, no quiero sexo, de momento no es lo que más necesito, ahora mismo me conformaría con algo de cariño, saber que alguien me quiere por lo que soy, por cómo soy, con mis defectos, con mis virtudes, alguien que me escuche (aunque no me comprenda), alguien que me saque de estas cuatro paredes cuando yo no encuentro la salida.

Yo solo pido un abrazo, una caricia, una mirada de complicidad, no quiero más… no pido más… no creo que sea demasiado, siempre me he conformado con muy poco. No busco el amor eterno, ni siquiera sé si eso existe, yo busco sólo la punta del iceberg, el principio de algo, empezar a sentir, empezar a romper mis muros de hormigón, despertarme una la mañana y pensar: “hoy va a ser un gran día y me apetece vivirlo a tope”.

Y sé que antes o después me tiene que llegar algo así, porque he caído tanto y tan profundo, que creo que vivo incrustado en el fondo. A partir de ahora no puedo seguir cayendo, ahora me toca subir… trepar y luchar con uñas y dientes por salir de este agujero y volver a ver la luz, una salida, un motivo por el que seguir adelante… porque hasta ahora, no lo he encontrado.

Y ya no tendré miedo de volver a caer, porque ya he estado en el fondo y ahora no me asusta, no le tengo miedo, sé lo que es y sé que puedo volver a ganarle otra batalla, o mil batallas más si hicieran falta. ¿Y quién sabe? Lo mismo hasta puedo llegar a ganarle la guerra.