
¿Quién soy yo? ¿Quién quiero llegar a ser? Estas preguntas me las hago a menudo y a lo más que he llegado es a un “monólogo-diálogo” entre todas y cada una de las partes de mi “yo”, entre todas mis “personalidades”. Sé que suena a “paja mental” y posiblemente lo sea, pero es lo que hoy (y ahora) me apetece compartir:
Cobarde, miedoso, preocupado, asustadizo, interesado, BORDE, estúpido, cortante, inocente, ingenuo, débil, frágil, amigo de mis amigos, perseverante, sensible, triste, AMBIGUO… así soy yo, ¿y qué? ¿te molesta? Pues lo siento, pero ni tú ni nadie va a conseguir que yo cambie, porque TODO ESO ES LO QUE SOY, todo eso es lo que hace de mí una persona especial, quizás tú no lo veas, pero yo soy especial (ni mejor ni peor que tú, simplemente diferente).
Ya no quiero que lo entiendas, sólo quiero que me aceptes, que aceptes lo que ves, lo que soy, sin intentar cambiarme, porque NO QUIERO CAMBIAR. Me ha costado mucho llegar a esta conclusión pero acabo de decidir que prefiero morir siendo yo, antes que vivir siendo otra persona o un reflejo descafeinado de mí mismo.
Se acabó mi autocompasión, se acabó la buena cara para todo el mundo cuando en realidad lo que se merecen es que les digan cuatro verdades bien dichas a la cara… Estoy harto de tanta palabrería, de tantos amigos que dicen estar a tu lado para “apoyarte siempre” y huyen a la primera de cambio cuando más los necesitas “¿dónde estáis? ¿dónde os habéis metido? Ya me cansé de jugar al escondite. Si estáis ahí, SALID, me rindo, ya no busco más”.
Estoy cansado de que todos crean saber lo que me hace falta, de que todos “sepan” lo que necesito y hablen de mí sin molestarse en conocerme, sin haber hablado conmigo o simplemente sin haberme escuchado más de cinco minutos. ¿Eso son amigos? No, perdona, amigos así también los puedo encontrar en el todo a 100, y no los quiero, si los quieres tú, ahí los tienes, te los regalo ahora que llega la Navidad.
Lo siento pero me aburrí de pedir perdón simplemente por el hecho de vivir, no sé ser de otra manera, ayúdame a quererme (y a quererte) o déjame tirado en cualquier cuneta, porque yo me quedo aquí, no quiero seguir viviendo otras vidas, quiero recuperar la mía, quiero empezar de cero y olvidar los prejuicios y los pensamientos negativos que tanto daño me han hecho.
Y ahora, vete, desaparece, esfúmate, déjame en paz, déjame vivir y devuélveme la vida que llevas 26 años viviendo por mí.
P.D.: J.M.R.A. Gracias por enseñarme que a veces las cosas que yo veo negras, en realidad sólo son gris oscuro.

















